esdaenfr
  • Blog
  • Utilización de grasas en alimentación de ganado

Utilización de grasas en alimentación de ganado

 

Las grasas funcionan como aglutinante y en consecuencia reducen la cantidad de polvo tanto en las plantas de alimentos como en el comedero de los animales, se demostró que la adición de 1 a 3% de aceite de soya en un concentrado redujo significativamente la cantidad de polvo producido en la planta de alimentos y en el comedero, lo cual reduce el desperdicio de alimento. Se ha argumentado que la inclusión de las grasas también mejora la aceptabilidad (gustosidad) de las dietas y que esto está en función del tipo de grasa agregado a la dieta.

El uso de grasas en dietas de engorda en corrales se debe a su contenido de energía y costo, pero su inclusión tiene efectos en la digestión en rumen y en el intestino, los cuales dependen de las características físico-químicas de las grasas y del nivel de inclusión, dado que cambian dependiendo del tipo de ácidos grasos que lo conforman. Existen diversos tipos de grasa que pueden usarse por lo que deben considerarse los efectos que pueden tener en el consumo, digestión, ganancia y composición de la canal al usar diferentes niveles y tipos de lípidos.

Digestión de grasas en rumiantes

Los lípidos sufren dos procesos importantes en el rumen, el primero es la hidrólisis por las lipasas microbianas que liberan del acilglicerol de los ácidos grasos de cadena larga y por otro lado, los ácidos grasos poliinsaturados sufren una biohidrogenación. El glicerol puede ser fermentado (convertido a propionato) y absorbido en rumen o pasar al intestino.

La digestión intestinal de los lípidos consta de dos fases. En la primera fase; los lípidos que salen del rumen están principalmente compuestos de ácidos grasos de cadena larga no esterificados, pequeñas cantidades de fosfolípidos, triglicéridos (si la dieta incluyó grasas blindadas) y ácidos grasos poliinsaturados (si la dieta contenía aceite de pescado o linaza), los cuales se asocian en pequeñas micelas insolubles y estas se transfieren con la participación de la bilis a micelas que contienen fosfolípidos para formar compuestos solubles, los cuales son digeridos por las enzimas pancreáticas (fosfolipasa pancreática A2) y eso produce lisofosfolípidos que posteriormente son absorbidos en forma de quilomicrones, esta absorción se encuentra limitada por la presencia de dos proteínas la apolipoproteina B (ApoB) y la proteína que transfiere triglicéridos por microsomas (pttm).

Tipos de grasas que se utilizan en la alimentación animal

 

Efecto de las grasas en la calidad de la canal

Existe evidencia que sugiere que la dieta juega un rol importante en el desarrollo de enfermedades crónicas que incluyen cáncer, enfermedades cardiovasculares, diabetes insulina resistente y obesidad. Una de las causas principales de estas enfermedades aparentemente es el consumo de ácidos grasos saturados 14:0, 16:0 y trans. Lo cual trajo como consecuencia que se sugiriera a la población una reducción en el consumo total de ácidos grasos saturados y un aumento en el consumo de los ácidos grasos poliinsaturados de la serie Ω-3, Este conjunto de recomendaciones ha traído como consecuencia una preocupación por modificar las características del perfil de lípidos en la carne que se ofrece al consumidor, de tal forma que actualmente se busca que los productos cárnicos tengan una mayor cantidad de ácidos grasos poliinsaturados y una menor cantidad de ácidos saturados de cadena larga. El perfil de ácidos grasos que tiene el canal puede ser modificado con diversas estrategias de alimentación, pero los resultados de estas estrategias son afectados por algunos factores como la raza, el tiempo de engorda y tipo de ácidos grasos proporcionados y la protección de los mismos para evitar su biohidrogenación en el rumen.

El peso de la canal está relacionado directamente con las tasas de ganancia observadas durante la engorda, mientras que el rendimiento está más relacionado con la composición de la ganancia. Por lo tanto, para que exista un efecto sobre el peso de la canal cuando se suministran grasas suplementarias debe existir diferencias significativas en las tasas de ganancia durante la engorda. Las grasas no siempre modifican la tasa de ganancia y existe evidencia suficiente que confirma que las grasas suplementarias no modifican la composición de la ganancia (sólo modifican la proporción de grasa pélvica renal y cardíaca); en ese sentido, la adición de distintas fuentes de grasa o ingredientes altos en grasa no siempre modifican el peso de la canal caliente o el porcentaje de rendimiento cuando se compararon con dietas que no incluyeron grasa, además se reporta una reducción en el peso de la canal asociado a un menor contenido de ENg del alimento cuando suplementación con grasa amarilla. Se informa un aumento en el peso de la canal caliente y un mayor rendimiento de la misma cuando utilizaron dietas bajas en fibra y altas en grasa con consumo restringido. Por otra parte, se observó un aumento en el rendimiento de la canal cuando utilizaron grasa protegida comercial, pero una reducción cuando utilizaron aceite de maíz.

Recomendaciones para inclusión de grasas en dietas en corrales

Las principales fuentes de grasa utilizadas son:

  • Grasa animal, que proviene de plantas de rendimiento;
  • Aceites vegetales,
  • Grasa amarilla, que son residuos de aceites vegetales y grasa animal de restaurantes y cafeterías y
  • Mezcla Animal-Vegetal, que es el primer grupo combinado con grasa amarilla o aceites vegetales.

Las restricciones prácticas para utilización óptima de las grasas suplementarias son de 2 a 5% de la ración final ya que consumos mayores pueden reflejarse en la disminución de su valor energético hasta en un 50%. Actualmente existen modelos para determinar restricciones más seguras para una mayor inclusión de grasa a la dieta sin menoscabo de su valor nutricional. Aparentemente, el restringir el consumo diario total (grasa total que aporta la dieta) a 1.2 g de grasa/ kg de peso corporal, es el límite máximo apropiado para evitar disminuciones importantes en su valor energético, aun así se puede consumir grasa a una relación hasta de 1.6 g/kg de peso corporal sin efectos negativos sobre consumo y comportamiento del ganado aunque con una disminución de su aporte energético en aproximadamente un 6%.

A nivel ruminal, la grasa puede ejercer efecto negativo sobre la digestión de la fibra por lo que se recomienda restringirse a 3% cuando las dietas contienen más del 30% de forraje. El efecto detrimental sobre la digestión de la fibra es más agudo cuando se utilizan grasas insaturadas (aceites vegetales) comparado con grasas más saturadas (sebo).

Es importante considerar la grasa que aportan los ingredientes de la dieta, para asignar a la cantidad de grasa que se va a suplementar, por ejemplo, cuando se incluye 15% de semilla de algodón entera (23-26% lípidos) aporta aproximadamente 3.7% de lípidos, o bien cuando se utilizan granos secos de destilería (9-12% de lípidos), que es común que lo incluyan hasta 20% de la dieta, este aportará en esa condición un poco más de 2% de lípidos.

Los efectos principales del mal uso de la grasa en dietas de engorda son una disminución del consumo y de la ganancia; y esto puede continuar durante semanas después de que se haya retirado la grasa de la dieta. Este riesgo puede disminuirse adaptando gradualmente al ganado al consumo de grasa. En términos de porcentaje, se recomienda en la ración de iniciación máximo un 2% de grasas, en las de transición 4% y en las de finalización 6%.

Oferta de análisis

Como partners de Grupo Eurofins en Latinoamérica contamos con la capacidad analítica de ofrecer análisis de grasa en alimentos para animales. Escríbenos a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. para más consultas.

Referencias

Bernard, L, Bonnet, M, Leroux, C, Shingfield, KJ, Chilliard, Y 2009a. Effect of sunflower-seed oil and linseed oil on tissue lipid metabolism, gene expression, and milk fatty acid secretion in Alpine goats fed maize silage-based diets. Journal of Dairy Science 92, 6083–6094.
Mankell, K. O., Janni, K. A., Walker, R. D., Wilson, M. E., Pettigrew, J. E., Jacobson, L. D., & Wilcke, W. F. (1995). Dust suppression in swine feed using soybean oil. Journal of animal science, 73(4), 981-985.
S. Auboiron, D. Durand, L. Leplaix, D. Bauchart Effects of various levels of dietary TG on hepatic metabolism of very low density lipoproteins in the preruminant calf, Bos spp Ann. Zootech. (Paris), 42 (1) (1993), p. 125
Zinn RA, Plascencia A (2004a) Influence of level and method of supplementation on the utilization of supplemental fat by feedlot steers. J. Anim. Vet. Adv. 3: 473-477.

 

Eurofins, Control de Calidad, Análisis de Laboratorio, Alimento para animales, Super Alimentos, Grasas y aceites comestibles, ganado

  • Creado el
Autor: Ana Laura Barrantes