¿Qué es el fraude alimentario?

Desde 2013 opera en la Unión Europea la red de fraude alimentario, un mecanismo de intercambio de información entre las autoridades competentes que recoge los incidentes en materia de presunto fraude alimentario con implicaciones transnacionales. Durante 2015 se han producido 120 notificaciones, la mayoría de ellas, un 36%, debidas a etiquetado no conforme (fundamentalmente por errores u omisiones en la lista de ingredientes). La segunda causa, con un 18% de las notificaciones es la sospecha de tratarse de productos exportados de forma ilegal, seguida de la de tratamientos o procesos no autorizados con un 13% (como adición de glicerol de síntesis al vino, o descongelación y posterior congelación de productos congelados) (Informe RASFF 2015).

Fraude alimentario, es una cuestión internacional emergente que incluye la adulteración, la sustitución, la dilución, la simulación, la manipulación indebida, la falsificación o la imitación deliberada e intencional de alimentos, ingredientes alimenticios o envases de alimentos; o afirmaciones falsas o engañosas hechas sobre un producto con fines económicos.

La Comisión Europea definió cuatro criterios clave para determinar si un caso debe considerarse Fraude o No Conformidad. Si cualquiera de los casos de No Conformidad cumple los cuatro criterios siguientes, es considerado un Fraude Alimentario:

  1. Legislación: La violación de una o varias leyes recogidas dentro de la amplia legislación de alimentos y piensos de la UE.
  2. Intención: La intencionalidad, que puede ser constatada mediante evidencias que corroboran que ciertos incumplimientos no se suceden por casualidad, como el reemplazo, en cantidades significativas, de un ingrediente de alta calidad por uno de menor calidad (entre otros).
  3. Beneficio: El beneficio económico que consiste en el hecho de que la No Conformidad acarrea alguna forma de ventaja económica no despreciable.
  4. Expectativas: El no cumplimiento de las expectativas del consumidor es el último criterio que permite completar el círculo. Implica alguna forma de engaño, como coloración alterada o etiquetas que confunden al consumidor (sobre su calidad o incluso su naturaleza). Además, a menudo el elemento engañoso también puede presentar un riesgo directo para la Salud Pública (es el caso de las personas con ciertas alergias alimentarias) (Comisión Europea, 2017)

Impacto del Fraude alimentario

El Fraude Alimentario cuesta globalmente a la Industria Alimentaria un estimado de 49 miles de millones de dólares por año. Se ha estimado que el 10% de los alimentos en USA están adulterados. Dato similar en UK. El tráfico de drogas es la actividad principal en la Unión Europea, pero que la imitación de bienes con impacto en la inocuidad y la salud se mantiene entre las siete prioridades.

Algunos ejemplos de fraude alimentario son:

  • Dilución: Mezclar ingredientes líquidos de más valor con otros de menos valor.
  • Sustitución: Reemplazar un ingrediente o parte de un producto de mayor valor con algo de menor valor.
  • Mal etiquetado: Falsas declaraciones en la etiqueta o empaque para lograr ganancia económica.
  • Encubrimiento: Esconder el menor valor de un ingrediente o producto.
  • Mayor calidad aparente: Agregar un material no declarado a un alimento para aumentar sus atributos de calidad.
  • Imitaciones: Copiar el nombre de la marca, o el concepto de empaque, receta, método de procesamiento de un alimento para ganancia económica.
  • Mercado negro/diversión: Venta de exceso de producto no declarado (NSF International, 2015).

Conclusiones

  • El fraude alimentario es un crimen emergente de adulteración intencional de alimentos con fines económicos.
  • Hay diferentes metodologías para la evaluación del fraude y las actividades de mitigación estarán en función de las vulnerabilidades encontradas.
  • Los planes de mitigación del fraude alimentario deben ser documentados y serán más efectivos si se administran bajo el sistema de gestión de la empresa.
  • Es necesario revisarlos periódicamente o cuando sea necesario para asegurar su efectividad y mejora.

Recomendaciones sobre medidas de prevención

  • Se debe prestar especial atención al etiquetado/información de los productos. Un etiquetado incorrecto puede dar lugar a la paralización de nuestros productos y puede levantar una sospecha de fraude. Es altamente recomendable que las etiquetas de los productos estén revisadas por expertos en materia de legislación alimentaria.
  • Dada la complejidad actual de la cadena alimentaria se hace especialmente crítico el control exhaustivo de los proveedores y de las materias primas e ingredientes que se incorporan en los productos.
  • Para abordar esta sistemática de control en materia de fraudes, se deberá realizar una evaluación de los riesgos en materia de fraude alimentario, adicional a la evaluación de riesgos en materia de seguridad alimentaria.

Referencias

Comisión Europea. 2017. Fraude Alimentario: Informe sobre casos en 2017. Recuperado el 25 de enero del 2020, de https://seguridadalimentaria.elika.eus/fraude-alimentario-casos-2017/.


NSF International. 2015. Fraude alimentario. Recuperado el 24 de enero del 2020, de https://seguridadalimentaria.elika.eus/fraude-alimentario-casos-2017/.


Comisión Europea. 2015. Informe RASFF. Recuperado el 24 de enero del 2020, de https://www.ainia.es/tag/informe-rasff-2015/.

 

Fraude Alimentario, Legislación, Seguridad Alimentaria, Dilución, Mal etiquetado, Imitación

Autor: Ana Laura Barrantes Carvajal