Uranio en Alimentos

El uranio es un elemento natural radiactivo distribuido en la tierra. Se halla en cantidades muy pequeñas en la naturaleza, generalmente en forma de minerales. Las rocas, el suelo, el agua superficial y subterránea, el aire, las plantas y los animales contienen cantidades variables de uranio que adquieren mediante absorción de manera natural. Las concentraciones que se encuentran en la naturaleza son bajas, no obstante, algunas rocas y suelos contienen cantidades más elevadas en las que es necesario prestar atención. La presencia de este mineral en el organismo es difícilmente evitable, con lo que es importante evaluar sus efectos y poder establecer unos límites de seguridad.

Efectos del Uranio sobre la Salud

Las personas siempre estamos expuestas a cierta cantidad de uranio en la comida, el aire, el suelo y el agua, ya que está presente en éstos de forma natural. La comida, tal como los vegetales y el agua, nos proporcionarán pequeñas cantidades de uranio natural y respiraremos concentraciones mínimas de uranio en el aire. La concentración de uranio en el marisco es normalmente tan baja que puede ser tranquilamente ignorada.


Las personas que viven cerca de vertederos de sustancias peligrosas o cerca de minas, las que trabajan en la industria del fosfato, las que comen cultivos que crecieron en suelo contaminado o las que beben agua de un lugar de vertido de uranio pueden experimentar una exposición más elevada que otras personas. Los vidrios de uranio están prohibidos, pero algunos artistas que todavía los usan para trabajos con vidrio experimentarán una exposición mayor de lo normal.

Debido a que el uranio es una sustancia radioactiva los efectos de éste sobre la salud han sido investigados. Los científicos no han detectado ningún efecto dañino en las radiaciones de los niveles naturales de uranio. Sin embargo, se pueden dar efectos químicos después de la toma de grandes cantidades de uranio y estos pueden provocar efectos tales como enfermedades del hígado.

Cuando las personas están expuestas a los radionucleidos del uranio que se forman durante la desintegración radioactiva por un largo periodo de tiempo, pueden desarrollar cáncer. Las posibilidades de tener cáncer son mucho más elevadas cuando las personas son expuestas al uranio enriquecido, porque es una forma más radioactiva del uranio. Esta forma de uranio emite radiación dañina, lo que puede provocar que las personas desarrollen cáncer en unos años. El uranio enriquecido puede causar efectos en la reproducción durante los accidentes en las centrales nucleares.

Alimentos Naturalmente Radioactivos

Uno de los alimentos que más radiación tiene son las nueces de Brasil, porque los árboles que las producen tienen unas raíces muy extensas que absorben el material del suelo, que en Brasil tiene un mayor contenido de uranio. Claro que una gran parte de las nueces de Brasil que se consumen hoy en día en el mundo no son producidas en Brasil, así que el contenido radioactivo puede variar según la procedencia de las nueces.

El banano, también conocido en América Latina como banana, plátano, guineo o cambur, también contiene de manera natural un nivel de radiación alto comparado con otros alimentos. Según datos del USNRC estos son algunos de los alimentos que mayor contenido de radiación natural tienen (medido en picocuries por kilogramo)

  • Nueces de Brasil : 5,600
  • Habas, frijoles o porotos : 4,640
  • Bananas : 3,520
  • Zanahorias :3,400
  • Papas o patatas :3,400
  • Carne roja : 3,000

Metales en los Alimentos

La corteza terrestre está formada por minerales de muy diferente composición, entre los que destacan los metales. Por lo tanto, la incorporación de estos elementos en el medio ambiente es inevitable y como consecuencia, también la contaminación de los alimentos. Se produce durante la recolección, transporte, manipulación, envasado o cocinado de productos de origen vegetal y animal, y también a través de los metales procedentes de herramientas y utensilios empleados que pueden migrar fácilmente el alimento cuando entran en contacto.


No todos los metales son malos por definición; en muchas ocasiones son esenciales para nuestro organismo, hasta pueden comportar problemas de salud si no se ingieren en las cantidades necesarias. Sin embargo, los llamados metales pesados no cumplen una función fisiológica conocida y es mejor evitarlos siempre: son el mercurio, el plomo y el cadmio.

Ya sea de manera natural en el medio ambiente o por la acción de las personas, la exposición de los alimentos a metales es prácticamente imposible de evitar. Sin embargo, sí puede minimizarse con algunas prácticas como las que se describen a continuación:

  • Evitar reducir su entrada en la cadena alimentaria mediante correctas prácticas de higiene de productores y demás personal técnico.
  • Diversificar al máximo los alimentos de nuestra dieta ya que ciertos alimentos pueden esconder sorpresas por su contenido excesivo, y hasta alarmante, en determinados metales.
  • Lavar los alimentos con abundante agua para eliminar posibles restos de metales.
  • Eliminar utensilios de cocina en los que aparezcan indicios de oxidación.
  • Los alimentos enlatados, una vez abiertos, si no se consumen en su totalidad deben conservarse en recipientes de vidrio.

Conclusión

Es de suma importancia tomar conciencia sobre los alimentos que ingerimos y cómo pueden afectarnos. Las buenas prácticas son necesarias en toda la cadena alimenticia para evitar cualquier tipo de contaminación.


Referencias

www.consumer.es


www.geosalud.com


www.eldiariony.com

 

Salud, Seguridad Alimentaria, Contaminación, Isótopos radiactivos, Uranio

Autor: Paula Regina Zuccarelli