Compuestos Bioactivos en los Alimentos

El beneficio del consumo de frutas y verduras en la salud parece estar relacionado con la presencia de un amplio número de compuestos que pertenecen al grupo de los denominados fitoquímicos o sustancias bioactivas.

¿Qué son las Sustancias bioactivas? [1] son “componentes de los alimentos que influyen en la actividad celular y en los mecanismos fisiológicos y con efectos beneficiosos para la salud”. Sus efectos beneficiosos están en relación con su papel en la prevención del desarrollo de distintos tipos de cáncer y de enfermedades cerebrovasculares y cardiovasculares e incluso de la enfermedad de Alzheimer.

Estudios actuales aun no muestran cómo funcionan los mecanismos de acción de estos compuestos con certeza, pero su efecto es el resultado de muchas interacciones tanto entre los distintos componentes de los alimentos, como con el propio organismo. En este sentido, no es seguro que puedan conseguirse los mismos beneficios con los componentes aislados como los que se consiguen con una dieta equilibrada adecuada.

Principales compuestos bioactivos

Los principales componentes bioactivos, se pueden clasificar en tres grandes grupos: terpenoides (carotenoides y esteroles); compuestos fenólicos (flavonoides como los fitoestrógenos o la quercetina, el flavonoide más habitual en la dieta) y los compuestos azufrados (Tabla 1).

Del lado de la biodisponibilidad (cantidad realmente absorbida, metabolizada y utilizada), se han observado grandes diferencias. Los antioxidantes, por su naturaleza y función, son susceptibles a la oxidación y esto puede limitar su estabilidad durante el almacenamiento, procesado o digestión del alimento [2]. Para muchos flavonoides la biodisponibilidad es mayor porque pueden ser metabolizados por la flora intestinal dando ácidos fenólicos simples activos.

La acción antioxidante (a través de mecanismos tales como secuestro de radicales libres, inhibición de la producción de peróxido de hidrógeno, activación de mecanismos de defensa endógenos [catalasa, superóxido dismutasa], quelación de metales, etc.), otros muchos mecanismos biológicamente plausibles pueden ser responsables de su efecto protector.

Los compuestos fenólicos y los carotenoides son los principales compuestos bioactivos que se encuentran en frutas y verduras y estos compuestos muestran efectos antioxidantes, antialérgicos, antiartrogénicos, antiinflamatorios, antimicrobianos y antitrombóticos [3]. Los vegetales que son los que sintetizan las sustancias (fitoquímicas), muchas veces de las cuales son fisiológicamente activas cuando se consumen.

Se afirma que los ácidos fenólicos como el ácido gálico y la quercetina tienen actividad contra la alergia, la hipertensión, la artritis y el cáncer [4].

Por el lado de los polifenoles como el resveratrol o algunos flavonoides y sus derivados se consideran antioxidantes dietéticos, también muestran capacidad ergogénica y pueden considerarse como suplementos dietéticos en alta competencia [5].

 

Tabla 1. Algunos componentes bioactivos de los alimentos de origen vegetal

Componente

Fuente dietética

Terpenoides (varios miles)

 

Carotenoides (de los más de 700 identificados, solo unos 50 están en la dieta y de estos los siguientes representan el 95% de los carotenoides en sangre):

 

• Carotenos:

α-caroteno, ß-caroteno (precursores de vitamina A).

– Licopeno.

 

• Xantofilas:

– ß-criptoxantina (provitamina A).

– Luteína, zeaxantina

ß-caroteno: hortalizas y frutas de color naranja (por ejemplo, zanahoria, mango, albaricoque, melón, melocotón, fruta de la pasión, ciruela); verduras de hoja verde oscuro (por ejemplo, espinacas); tomate y derivados.

Licopeno: tomates, sandía, pimiento rojo, pomelo rosado.

ß-criptoxantina: naranjas, papaya.

Luteína y zeaxantina: verduras de hoja verde (por ejemplo, acelgas, espinacas, lechuga, apio), naranjas, patatas, tomates, pimientos rojos, maíz, aguacate, melón.

Fitoesteroles (> 250):

• Esteroles y estanoles (2 g/día para reducir LDL-c) (b):

ß-sitosterol, estigmasterol, campesterol, sitostanol, campestanol.

Aceites vegetales (maíz, girasol, soja, oliva), cereales, legumbres, frutos secos, hortalizas.

Alimentos enriquecidos.

Compuestos fenólicos (> 8.000)

Alcoholes y ácidos fenólicos simples (tirosol, hidroxitirosol, ácidos hidroxibenzoicos e hidroxicinámicos [elágico, gálico, vanilínico, capsaicina, cumárico, cafeico, ferúlico, clorogénico, etc.]).

Cítricos, aceitunas, aceite de oliva virgen, otras frutas, hortalizas, avena, soja, frutos secos, vino, cerveza, té, etc.

Polifenoles:

• Flavonoides (> 5.000):

– Flavonoles (quercetina, kamferol, miricetina, rutina, etc.).

– Flavanoles (flaván-3-oles):

– Catequinas (catequina, epicatequina, etc.).

– Pro(anto)cianidinas o taninos condensados.

– Flavanonas (naringenina, hesperitina, naringina, hesperidina,

etc.).

– Antocianinas (con azúcar en posición 3) y antocianidinas

(antocianinas sin azúcar) (cianidina, etc.).

– Flavonas (apigenina, luteolina, etc.).

– Isoflavonas (genisteína, daidzeína, etc. [fitoestrógenos]).

• Estilbenos (resveratrol).

• Curcuminoides (curcumina).

• Lignanos (principal fuente de fitoestrógenos en occidente).

Quercetina, kamferol, miricetina y antocianidinas: cebollas (30-40 mg/100 g), puerros, lechuga, brécol, tomates, uvas, naranjas (pulpa), manzanas, cerezas, moras, frambuesas, arándanos, aceitunas, vino tinto, té, orégano y otras hierbas aromáticas.

Catequinas y proantocianidinas: manzanas, peras, cerezas, uvas, albaricoque, melocotón, frutos secos, legumbres, cacao, chocolate negro, vino, sidra, cerveza, té.

Hesperidina, naringenina: cítricos, zumo de uva.

Apigenina, luteolina: perejil, apio, pimiento, tomillo, aceitunas.

Resveratrol: piel de la uva, vino, zumo de uva, arándanos.

Fitoestrógenos: isoflavonas (genisteína, daidzeína) y lignanos: soja y derivados, otras legumbres, cereales integrales, frutos secos, frutos del bosque, brécol, ajo, zanahorias, etc.

Compuestos azufrados

– De aliáceas (aliína, alicina, ajoeno, dialilsulfuro, etc.).

– Glucosinolatos (> 120) (isotiocinato, sulforafano, Indol-3-carbinol).

Aliína, dialilsulfuro: cebolla, cebollino, cebolleta, puerro, ajo.

Isotiocinato, sulforafano, I3C: repollo, coliflor, brécol, berza, coles de Bruselas, lombarda, ajo, cebollas, nabo, mostaza.

b-Therapeutic Lifestyle Changes in LDL-Lowering Therapy. National Cholesterol Education Program (NCEP), Adult Treatment Panel III (ATP III) (2002).

http://www.nhlbi.nih.gov/guidelines/cholesterol/atp3full.pdf


Estudios recientes

Un estudio realizado a un extracto de cascara de mango puede ser usado en aplicaciones farmacéuticas y el residuo que permanece después de remover los compuestos bioactivos, puede ser utilizado como comida funcional. Ya que entre los compuestos fenólicos del extracto de la cáscara de mango presentes se encontraron; ácido siríngico, quercitina, pentosido de mangiferina, ácido elágico [6].

Muchos fitoquímicos están presentes en los alimentos como precursores, pero deben hidrolizarse previamente para ser absorbidos. En conjunción con la food synergy es el proceso por el que componentes de los alimentos, nutrientes y no nutrientes, identificados o no, trabajan conjuntamente [7].

Conclusiones

Además de los nutrientes, los alimentos de origen vegetal contienen una abundancia de otros componentes bioactivos que parecen ser también responsables de un efecto protector.
Por lo que un estilo de vida basado en una buena dieta y una actividad física mejora la salud causando un aumento en la esperanza de vida en humanos. Y el uso de suplementos con extractos de distintas frutas o vegetales, pueden ayudar a potenciar a un más y mejorar nuestra salud.

Un ejemplo es el resveratrol en capsulas, si bien no podemos pensar que son una panacea para ayudarnos a resolver ciertas necesidades, es importante realizar más investigación de como estos compuestos bioactivos pueden ser aprovechados en nuestro organismo en que concentraciones o combinaciones de estos. El proceso por el que componentes de los alimentos, nutrientes y no nutrientes, identificados o no, trabajan conjuntamente llamado Food synergy y está también debe ser evaluada en para enriquecerse y ser encaminada a los mejores resultados de una dieta nutritiva.

Es necesario realizar más estudios para analizar su contenido en los alimentos y su biodisponibilidad, identificar biomarcadores, mecanismos de acción y dilucidar su papel en las enfermedades crónicas.

Bibliografía

[1] Biesalski HK, Dragsted LO, Elmadfa I y col. Bioactive compounds: definition and assessment of activity. Nutrition 2009;25(11-12):1202-1205.


[2] Holst B, Williamson G. Nutrients and phytochemicals: from bioavailability to bioefficacy beyond antioxidants. Curr Opin Biotechnol 2008;19:73-82.


[3] Ajila et al., 2007b; Bravo, 1998; Middleton et al., 2000; Puupponen-Pimia et al., 2001


[4],[6] C.M. Ajila, L. Jaganmohan Rao, U.J.S. Prasada Rao , 2010, Characterization of bioactive compounds from raw and ripe Mangifera indica L. peel extracts, Department of Biochemistry and Nutrition, Central Food Technological Research Institute, Mysore 570 020, India.


[5] E. Rodríguez-Bíes, S. Santa-Cruz Calvo, P. Navas and G. López-Lluch, 2009, Resveratrol: an ergogenic compound , Centro Andaluz de Biología del Desarrollo (CABD). Universidad Pablo de Olavide-CSIC. CIBERER. Sevilla. Spain.


[7] Jacobs DR Jr, Gross MD, Tapsell LC. Food synergy: an operational concept for understanding nutrition. Am J Clin Nutr 2009;89:1543S-1548S.


Phytochemicals:http://www.phytochemicals.info/

 

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Autor: Claudia Celina Jardón Sánchez