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Pesticidas en Alimentos

En el mundo existen más de 1000 plaguicidas para garantizar que las plagas no dañen ni destruyan los alimentos. Cada uno tiene diferentes propiedades y efectos toxicológicos (1).

Muchos de los plaguicidas más antiguos y baratos (sin patente), como el dicloro-difeniltricloroetano (DDT) y el lindano, pueden permanecer durante años en el suelo y el agua. Estos productos químicos han sido prohibidos por varios países que firmaron el Convenio de Estocolmo de 2001, un tratado internacional que tiene como objetivo eliminar o restringir la producción y el uso de contaminantes orgánicos persistentes (1).

La toxicidad de un pesticida depende de su función y otros factores. Los insecticidas tienden a ser más tóxicos para los humanos que los herbicidas. La misma sustancia química puede tener diferentes efectos en diferentes dosis (la cantidad de químico a la que una persona está expuesta). También puede depender de la ruta por la cual ocurre la exposición (como la deglución, la inhalación o el contacto directo con la piel) (1).

Ninguno de los pesticidas que están autorizados para su uso en alimentos en el comercio internacional hoy en día son genotóxicos (dañinos para el ADN y puede causar mutaciones o cáncer). Los efectos adversos de estos pesticidas ocurren solo por encima de cierto nivel seguro de exposición. Cuando las personas entran en contacto con grandes cantidades de pesticidas, esto puede causar intoxicación aguda o efectos a largo plazo en la salud, incluido el cáncer y los efectos adversos sobre la reproducción (1).

Los plaguicidas se encuentran entre las principales causas de muerte por autointoxicación, en particular en los países de bajos y medianos ingresos. Como son intrínsecamente tóxicos y se diseminan deliberadamente en el medio ambiente, la producción, distribución y uso de pesticidas requieren una regulación y un control estrictos. También se requiere un control regular de los residuos en los alimentos y el medio ambiente (1).

La población en mayor riesgo son las personas que están expuestas directamente a los pesticidas. Esto incluye a los trabajadores agrícolas que aplican pesticidas y a otras personas en el área inmediata durante y justo después de la diseminación de los pesticidas (1).

Los alimentos que se venden o donan deben cumplir con las reglamentaciones sobre plaguicidas, en particular con límites máximos de residuos. Las personas que cultivan sus propios alimentos deben, al usar pesticidas, seguir las instrucciones de uso y protegerse usando guantes y mascarillas según sea necesario (1).

Existen varios métodos para la determinación de plaguicidas, sin embargo el método conocido como el método rápido, fácil, barato, efectivo, resistente y seguro (QuEChERS) para residuos de pesticidas en alimentos es uno de los más utilizados actualmente debido a la descripción de sus siglas, e implica la extracción de la muestra con acetonitrilo (MeCN) que contiene 1% de ácido acético (HAc) y simultánea división líquido-líquido formada mediante la adición de sulfato de magnesio anhidro (MgSO4) más acetato de sodio (NaAc) seguido de una etapa de limpieza simple conocida como extracción dispersiva en fase sólida (SPE). El método QuEChERS se lleva a cabo sacudiendo un tubo de centrífuga de teflón que contiene 1 ml de HAc al 1% en MeCN más 0,4 g MgSO4 anh. y 0.1 g NaAc anh. por gramo de muestra (2).

El tubo se centrifuga y una porción del extracto se transfiere a un tubo que contiene 50 mg de sorbente de amina secundaria primaria (PSA) más 150 mg de MgSO4 anh. por ml de extracto (el paso de limpieza de SPE dispersivo). Luego, el extracto se centrifuga y se transfiere a los viales del auto-muestreador para un análisis simultáneo por cromatografía de gases (2).

Los pesticidas pueden evitar grandes pérdidas de cosechas y, por lo tanto, seguirán desempeñando un papel en la agricultura. Sin embargo, los efectos sobre los humanos y el medio ambiente de la exposición a los pesticidas son una preocupación constante (1).

Coclusión

La determinación de pesticidas no debe estar exenta para productores de frutas y vegetales. Hoy en día existen diversos laboratorios que realizan estos análisis. Por otro lado, el método QuEChERS tiene varias ventajas sobre la mayoría de las técnicas tradicionales de extracción y puede ser una opción viable para los vendedores de alimentos frescos.

Bibliografía

1. WHO. Pesticide residues in food. Fact sheet. Reviewed January 2018. Disponible en: http://www.who.int/mediacentre/factsheets/pesticide-residues-food/en/

2. Lehotay S.J. (2006) Quick, Easy, Cheap, Effective, Rugged, and Safe Approach for Determining Pesticide Residues. In: Martínez Vidal J.L., Frenich A.G. (eds) Pesticide Protocols. Methods in Biotechnology, vol 19. Humana Press.

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