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Fibra dietaría, fibra soluble y fibra total

En el nuevo vocabulario de alimentación saludable, frecuentemente se escucha el termino fibra dietaría; y aunque en realidad este término está presente dentro de la literatura médica hace varias décadas es en los últimos 30 años, por el gran interés de promover una alimentación más equilibrada, que este ha tomado mayor protagonismo. Por lo que a continuación le invitamos a leer el siguiente escrito para conocer del tema.

A inicios de los 50´s el Dr Hipsley es de los primeros en construir un concepto con el que se refería al constituyente no digerible de las paredes celulares de los vegetales; sin embargo, esta definición se quedaba corta, y por lo tanto ha sido objeto de varias modificaciones. En la década de los 50´s, se define a la fibra dietaría como la suma de polisacáridos de origen vegetal constituidos por celulosa, hemicelulosa y lignina, que no son digeridas por las secreciones endógenas del tracto digestivo de los mamíferos; al mismo tiempo se encuentra una posible relación entre el bajo consumo de fibra dietaría y algunas enfermedades de los países desarrollados, lo que inquieta a la comunidad médica y la estimula a aumentar y profundizar en su investigación.

Como consecuencia en el 2000, la American Association for Clinical Chemistry (AACC) emitió un concepto más elaborado que define a la fibra dietaría como las partes comestibles de las plantas o análogos de los carbohidratos resistentes a la digestión y absorción en el intestino delgado humano y con fermentación parcial o completa en el intestino grueso, en cuya composición se incluyen a polisacáridos, oligosacáridos, lignina y sustancias asociadas a las plantas. Se pueden encontrar muchas definiciones que excluyen algunos componentes, no obstante, donde se encuentra una mayor aceptación es en la utilidad de su consumo para el ser humano. Esta radica en que su fermentación, causada por las bacterias colónicas, tiene efectos beneficiosos tanto directos como indirectos para la salud, puesto que se adapta dentro del intestino facilitando la labor al aparato digestivo, produce efectos de laxación, atenúa los niveles de glucosa en la sangre y reduce el colesterol.

La fibra dietaría se puede clasificar por el grado de hidratación, soluble e insoluble, o por el grado de fermentación por las enzimas del intestino humano. Sus propiedades dependen de la solubilidad y la fermentación. Por ejemplo, en las fibras dietarías de bajo peso molecular (siglas en Inglés: LMWDF) de 3 a 9 grados de polimerización se encuentran la inulina, los fructooligosacáridos y los galacto-oligosacáridos que son solubles y altamente fermentables y en las fibras solubles de alto peso molecular (siglas en Inglés: HMWDF) mayores a 9 grados de polimerización se encuentran las altamente fermentables tales como los almidones resistentes en sus diferentes tipos, pectina, goma y otros. Dentro de las fibras HMWDF con fermentación intermedia está la avena, y en las fibras insolubles con baja o escaza fermentación encontramos el salvado de trigo, las frutas y verduras.

Finalmente, dentro de las HMWDF insolubles no fermentables están la celulosa, lignina y metilcelulosa. Mediante tratamientos químicos es posible convertir las fibras insolubles en solubles pero este proceso altera en el aspecto sensorial. Aun así, con tratamientos como el trichoderma (organismo productor de enzimas celulolíticas) ha sido posible incrementar en tres veces el contenido de fibra soluble, sin disminuir el contenido total de fibra dietaría. Como fuentes naturales de fibra dietaría encontramos a las verduras, los cereales los cítricos, las semillas del plántago, las flores de malva, las semillas de lino y algas, la cebolla, el ajo, la quitina y el quitosán (parte del esqueleto de los crustáceos y de la membrana celular de ciertos hongos), el colágeno y los lácteos.

La comunidad científica ha realizado un gran número de investigaciones que evidencian todos los beneficios del consumo de la fibra dietaría. Es altamente recomendada para controlar el sobrepeso y disminuir la obesidad, puesto que el consumo de alimentos con alto contenido de fibra extiende el tiempo de masticado, generando que aumente tanto la cantidad de saliva como de los jugos gástricos, y en consecuencia incremente la saciedad. De la misma manera, la ingesta de esta es considerada como una terapia médica y es una buena estrategia para reducir la hiperglucemia postprandial en pacientes con diabetes tipo 2; ya que se reduce la densidad en calorías de los alimentos, retrasa el vaciamiento gástrico y atenúa la velocidad de absorción de la glucosa en el intestino delgado todo es es posible gracias a que la fibra tiene la capacidad de adsorber y retener moléculas orgánicas tal como la glucosa y grasa.

Por todos los beneficios anteriormente descritos, el contar con resultados de la presencia y la cuantificación de la fibra dietaría son un respaldo de gran valor nutricionales en los productos. Contar con esta información es una gran herramienta comercial que les permitirá a las empresas potenciar su producto en el mercado. Como representantes de Eurofins en Latinoamérica informamos que contamos con este análisis y muchos más de alto valor agregado dentro de nuestro portafolio de servicios, que les permitirá conocer si su producto tiene esta sustancia y cuantificarla. Escríbenos a info@tsigroup o visita nuestra página para conocer nuestro equipo que estará muy complacido en servirte.


Referencias:


E. Escudero A. E. & González Sánchez P., (2006) La fibra dietética. Nutricion Hospitalaria Unidad de Dietética y Nutrición. Hospital La Fuenfría. Madrid. 1 (Supl. 2) pag. 61-72. Recuperado de: https://scielo.isciii.es/pdf/nh/v21s2/original6.pdf 
Perez., F & Vilchez-Perales C., (2017) Fibra dietaria: nuevas definiciones, propiedades funcionales y beneficios para la salud. Revisión Archivos Latinoamericanos de Nutrición. Revista de la Sociedad Latinoamericana de Nutrición Vol 67. No 2. Recuperado de https://www.alanrevista.org/ediciones/2017/2/art-10/ 

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Autor: Sandra R Benítez