La Radioactividad en los Alimentos

La radiactividad es un fenómeno que se produce de manera espontánea en núcleos de átomos inestables emitiendo, mediante su desintegración en otro estable, gran cantidad de energía en forma de radiaciones ionizantes. El ritmo de emisión y el tipo y energía de las radiaciones emitidas son característicos de cada elemento radiactivo.

Esta radiación en alimentos se mide en unidades Becquerel (Bq) que es el número de desintegraciones nucleares que ocurren en una cierta cantidad de una sustancia durante un segundo.

Por otro lado, existe la unidad Sievert (Sv) que es la dosis de radiación absorbida por la materia viva, en función del tipo de radiación (alfa, beta, gamma, X, neutrones), de las modalidades de exposición (externo o interno) y la sensibilidad específica de los órganos o tejidos expuestos.

Si hablamos de materiales con propiedades radiológicas, es decir, que emiten radiación, tendremos que hablar de isotopos radioactivos.

Se denominan isótopos a los átomos de un mismo elemento, cuyos núcleos tienen cantidad diferente de neutrones, y por tanto, difieren en masa atómica. Es por ello que los isotopos se expresan con el átomo al que hacen referencia, más un número que hace alusión a su masa atómica, por ejemplo: Yodo-131. Así, el yodo presenta hasta 37 isotopos diferentes (presentes en la naturaleza o creados artificialmente), aunque sólo el yodo 127 es el estable.


Alimentos y contaminación radiológica

En situaciones de emergencia nuclear o radiológica, el material radiactivo liberado, puede ser transportado por el aire, la lluvia o la nieve, pudiéndose depositar en la superficie de frutas, verduras y piensos. Con el tiempo la radiactividad puede acumularse dentro de los alimentos a medida que los radionucleidos pasan del suelo a las cosechas o los animales.

La radiactividad también puede ser arrastrada a los ríos, lagos y el mar, donde los peces, el marisco y la flora acuática la pueden incorporar estos elementos radioactivos. La gravedad del riesgo depende del tipo y la concentración de los radionucleidos. Los alimentos envasados no se contaminan de radiactividad; por ejemplo, los alimentos enlatados o envueltos en plástico están protegidos de la radiactividad mientras el cierre sea hermético.

Por otro lado, los alimentos pueden emitir radioactividad de manera natural al incorporar elementos radioactivos provenientes de la tierra. Los radionucleidos más frecuentes en alimentos son el Potasio-40, el Radio-226 y el Uranio-238. Entre ellos el potasio es el más común, encontrándose en pequeñas cantidades en leche, carne y plátanos, que son ricos en potasio (se estima que está presente en el 0,012% de todo el potasio existente en la materia viva).

Alimentos que pueden verse afectados


Los vegetales y plantas cultivados al aire libre afectados por la liberación a la atmosfera del material radioactivo (sobre todo los vegetales de hoja).

La leche podría ser otro de los alimentos afectados, dada la relativa facilidad con la que el yodo y el cesio radioactivo pueden pasar a la leche de los animales que pastan en las áreas afectadas.

Con el tiempo los materiales radioactivos pasan a las aguas continentales (lagos, ríos, etc) que irán a parar al mar. Algunos peces y la microflora acuática pueden llegar a acumular estos materiales, pero dado el efecto dilución del volumen de agua marina, la contaminación estaría localizada en áreas cercanas al accidente.

Los alimentos de la zona como setas, frutos silvestres o carnes de caza pueden ser problemáticos durante largo tiempo.

Efecto para la salud de la contaminación radiológica


El efecto más importante de la exposición crónica a la radiación es el aumento del número de cánceres de la población expuesta, en comparación con una población que recibe menos exposición.

Medidas a adoptar para minimizar el impacto de un accidente nuclear o radiológico en la agricultura

  • Proteger los vegetales y los forrajes para animales con lonas o plásticos.
  • Estabular los animales.
  • Recolectar todo aquello que esté maduro y almacenarlo.

Si las autoridades no advierten lo contrario:

  • No consumir ni leche ni vegetales de la zona.
  • No sacrificar animales.
  • No procesar ni distribuir productos alimentarios.
  • No pescar ni cazar en las zonas afectadas, ni recolectar setas ni frutos silvestres.


Las medidas a adoptar en áreas potencialmente contaminadas

  • NO utilizar el riego.
  • Evitar la contaminación directa de alimentos u otros productos agrícolas.
  • NO quemar ningún material que haya estado expuesto fuera de techado (incluyendo la madera almacenada para este efecto).

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Referencias

Organización Mundial de la Salud Ginebra. 1989. Niveles De intervención Derivados Para Radionucleidos En Los Alimentos. Recuperado el 01 de abril del 2021 de: https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/40072/9243542338-spa.pdf?sequence=1&isAllowed=y 
Organismo Internacional de Energía Atómica. 2017. Radiactividad natural en los alimentos: expertos discuten la armonización de las normas internacionales. Recuperado el 01 de abril del 2021 de: https://www.iaea.org/es/newscenter/news/radiactividad-natural-en-los-alimentos-expertos-discuten-la-armonizacion-de-las-normas-internacionales 
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. 2021. Radionuclide contamination of foods: FAO recommended limits. Recuperado el 01 de abril del 2021 de: http://www.fao.org/3/u5900t/u5900t08.htm 

Eurofins, Salud, Análisis de Laboratorio, Alimentos, Análisis, Radioactividad

Autor: Ana Laura Barrantes Carvajal