¡Que no te engañen, está de moda saber lo que le das a tu cuerpo!

Según el Instituto Nacional de Salud de Colombia (INS) en su más reciente estudio, de las personas que compran en los supermercados solo el 28% de los consumidores leen las etiquetas de los alimentos que adquieren; sin embargo, cada día crece el número de consumidores que se interesan por el contenido nutricional de sus comestibles.

Suministrar el contenido nutricional de los alimentos que adquirimos es deber de las industrias que los fabrican. Esta información se brinda principalmente con dos objetivos: primero, dar información clara y comprensible de los alimentos que se comercializan en cada país; y luego, establecer los valores de cada contenido del producto: grasas, grasas saturadas, hidratos de carbono, azucares, proteínas y sal.

Los consumidores que leen las etiquetas están de acuerdo en que exista una actualización periódica del etiquetado; adicionalmente, ellos desearían una revisión constante y más estricta a los productos que incumplen con la norma. Por ejemplo: es importante establecer los valores nutricionales que se encuentran en más cantidad en el producto; sin embargo, muchas veces se ven reflejados de manera desordenada y poco clara, lo que muchos consumidores interpretan como un efecto distractor por parte de las compañías que, en su afán de minimizar costos, producen alimentos con menos calidad y son menos rigurosos en cumplir con los estándares exigidos por la ley.

La industria debe estudiar contantemente las modificaciones que se hacen en sus materias primas, tales como: sabores, cambio de aditivos químicos, ingredientes, sabor, textura, vida útil; y “limpiar” los valores irrelevantes en las etiquetas. Si lo vemos bien, es sin duda un alivio para el consumidor poder verificar lo que está comprando, sino también una ventaja para las industrias, proveedores, y equipos de investigación en alimentos el lograr proporcionar productos nuevos y de más calidad.

De acuerdo con el Senador Colombiano Daniel Cabrales, en su proyecto de ley del 2017, indudablemente este proceso también tiene que ver con un trasfondo más sofisticado que incluye a los encargados de marketing que se ocupan de mercados, preferencias del consumidor, calidad, monitoreo, descubrimientos y definición del material de empaque. Igualmente, se requiere que los departamentos de investigación, científicos, patentes, innovación, componentes y normas regulatorias sean cada vez más innovadores, autoexigentes y trabajen en pro de la nutrición e inocuidad alimentaria.

¿Por qué se fija con minuciosidad el consumidor en la tabla nutricional?

Una investigación del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) concluye que debido a los altos índices de sobrepeso, el auge de la vida saludable, la aspiración a construir cuerpos fuertes y atléticos, muchos colombianos intentan modificar sus hábitos alimenticios por dietas muchos más saludables que generen resultados positivos junto a la práctica del ejercicio. Según un estudio elaborado por Nielsen, compañía líder en investigación de tendencias de consumo, se comprobó que los latinos prefieren alimentos más naturales, bajos en grasa, azúcar, sodio, orgánicos y libres de lactosa.

Podemos concluir que el tema de clean label busca que el consumidor entienda lo que está leyendo de forma clara y que de alguna forma pueda confiar en la transparencia de la sus marcas favoritas y la fuente de origen (de donde provienen los ingredientes). Esto, a su vez, implica también que ciertos aditivos, moléculas y polímeros sintéticos que están siendo rechazados en otros países se puedan ver reflejados en las etiquetas y le de transparencia a la relación productor- consumidor. De esta manera, el consumidor, ahora más informado, pueda establecer pautas y precauciones que les permitan decidir el consumo de acuerdo a sus necesidades, y si es pertinente, hacer reclamaciones ante la autoridad respectiva. Asimismo, es importante contar en estos procesos de alertas y reclamaciones con la participación ética de los medios de comunicación, quienes muchas veces en su afán y con la excusa de informar a la población, realizan publicidad engañosa en cuanto a los contenidos nutricionales y el fraude alimentario.


Referencias

Colombia, C. d., & Cabrales, D. (2017). EL ROTULADO NUTRICIONAL TIPO CDO MONOCORMATICO PARA ALIMENTOS Y BEBIDAS ENVASADAS, EMPACADAS, Y ENLATADAS. PROYECTO DE LEY 165 DE 2017 SENADO (págs. 3,4,7,8,9). Bogota: El Congreso de Colombia.


Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, (Angelea Maria Calderon Fernandez, Julian Hernandez). (2015). Tabla de Composicion de alimentos (TCAC) pag.(11, 13,14,15). Obtenido de https://www.icbf.gov.co/sites/default/files/tcac_2015_final_para_imprimir.pdf


Instituto Nacional de Salud (INS). (2019). SOBRE ETIQUETAS NUTRICIONALES. n.t: https://www.ins.gov.co/Noticias/Paginas/Estudio-realizado-por-el-Grupo-de-Nutrici%C3%B3n-del-INS-encontr%C3%B3-los-principales-factores-que-utilizan-los-colombianos-para-com.aspx.

 

 

Salud, Nutrición Saludable, Etiquetado Nutricional, Información

Autor: Sandra Benítez